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Relax emocional

🏊🏽 Los días de mucho calor, sumergirse en una pileta fresca y flotar, revive. Hay quienes se zambullen de un salto. Quienes van entrando de manera progresiva, quienes se van metiendo a los saltitos hasta que se deciden a dar la gran zambullida. O quienes, como yo, aunque tendamos a lo progresivo, puede que un día nos tiremos de cabeza sin pensar en nada más que el agua.


🐚 Más allá de cómo nos metemos en la pileta, creo que en general podemos paladear la sensación de mojarnos, de flotar en el agua, esa sensación refrescante, el silencio al hundir la cabeza. Ese estado de remojo hace que nuestro cuerpo descanse y que después, al salir, tengamos con qué seguir con lo que nos toque. Y puede darse en una pile, o en un sillón con un café helado, o ante una ventana y un paisaje.


👁️ ¿Pero qué pasa cuando son nuestras emociones las que queremos poner en remojo? Sería genial tener una pileta para meter nuestro plano emocional un rato para que simplemente flote, se sumerja, se refresque y disfrute del silencio.


✏️ Alex nos dice: de la misma forma que lo planteamos con los músculos, vamos a buscar una mejor medida de descanso y acción de las emociones. En primera instancia precisamos tener un poco más de consciencia para poder percibir indicaciones de nuestro clima emocional. El siguiente paso es poder generar un descanso para asimilar y descomprimir cada vez que sea necesario. Producir un “reset” emocional. En nuestra escuela generamos ese trabajo de autoestudio para poder observarnos e, igualmente importante, tener herramientas concretas para modificar nuestro clima emocional cuando lo precisemos.


👀 Pensaba que muchas veces no tenemos una pile en casa, y vamos a la de unx amigx. A veces, durante las vacaciones, contamos con un lugar para zambullirnos en el agua. Bueno, quiero decir que muchas veces las amistades son grandes piletas olímpicas para que nuestro emocional nade y salga a flote. Y que las vacaciones también, en ocasiones, amansan y miman. Pero hoy nos propongo buscar una especie de pelopincho propia, un lugar donde hacer retozar el emocional dentro de nosotrxs. Pero no solo que retoce, sino que también se fortalezca, porque retozar y fortalecerse no están tan lejos como a veces pensamos. En mi caso, es practicar: es entrenar respiración y concentración, es hacer cosas con el cuerpo que me exijan esfuerzo y me den disfrute, es descontraerme y dar lugar a asimilar lo entrenado y la propia vida. Te dejo esta práctica para que puedas hacer tu propia experiencia. Tengo que confesar que mi pelopincho es en realidad la más hermosa pileta olímpica. Y también decir que, aunque a veces me tiro de cabeza, otras veces me tengo que llevar de los pelos hasta el borde y empujarme al agua. Pero después, siempre, siempre, siempre es lo mejor que pude haber hecho.

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