Ganar estructura
- DeROSE Method Belgrano

- 6 oct
- 2 Min. de lectura
Nos hemos acostumbrado mucho a lo inmediato: a querer un helado y pedir un Rappi, a tener una duda y googlear la respuesta, a querer las cosas ¡ya! A veces está buenísimo que nuestras inquietudes o deseos se puedan resolver con esa velocidad, pero transitar las cosas con determinadas pausas o distintas velocidades también tiene lo suyo: nos enseña, nos permite observar y hasta disfrutar de otra manera.
Lo que pienso que acontece con esta idea de la inmediatez es que luego la trasladamos a otros escenarios de nuestras vidas, como si un cambio que nos proponemos hacer —a nivel vincular, laboral o alguna conquista en el entrenamiento— también pudiera lograrse de un segundo para otro.
Parte de lo que enseñamos en nuestras clases es esforzarse sin forzar. Es aprender a observar qué nos dice el cuerpo, cómo lo sentimos. Esa escucha, que a veces es más clara a nivel físico —como sentirla en nuestros músculos—, luego se va sofisticando hasta que logramos observar lo que pensamos y las emociones que acompañan. Esto nos invita a ir al ritmo indicado: no tener la velocidad de respuesta de una inteligencia artificial, pero sí aquella que nos permita asimilar los cambios para que se genere cierta transformación.
Al entrenar de esta forma vamos ganando estructura y firmeza; vamos aprendiendo a encarar distintos desafíos. Entrenar para fortalecer nuestra estructura es trabajar hacia adentro, en lo que no siempre es visible, pero que sí podemos percibir mirándonos con los lentes del autoestudio y la autoobservación. Esa fuerza y estructura que vamos adquiriendo a nivel corporal se extiende a nuestros pensamientos y condicionamientos, dándonos herramientas y energía para modificarlos si así lo deseamos.
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