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Insights II

🙃 Me pasa muchas veces que, cuando tengo que hablar sobre algo no tangible u observable, me trabo. En mi cabeza parece estar todo muy claro, pero al momento de elegir las palabras para escribirlo o contarle a otra persona, se me hace una maraña cerebral.


👁️ Estas semanas estuvimos hablando sobre la concentración, el foco y, en contraposición, el ruido mental con el que muchas veces convivimos. Puede ser que ese ruido mental sea algo un tanto evidente, pero a veces para percibirlo tenemos que hacer el ejercicio de detener los pensamientos, dejar de alimentarlos y sólo observar: recién entonces podemos constatar su presencia.

Pienso que es más fácil describir situaciones sobre algo que se puede tocar o ver.


💪🏽 Si entrenás con pesas un músculo o grupo muscular, después de unas semanas vas a ver que está más desarrollado, que tiene mayor resistencia y que para hacer lo mismo que antes, tal vez necesites invertir menos energía, menos fuerza. Cuando queremos trabajar sobre aspectos más sutiles de la persona, como las emociones o la mente, es más o menos lo mismo, pero menos evidente que con los músculos y, además, se requiere un mayor entrenamiento.


👀 De la maraña de pensamientos varios que aparecen al mismo tiempo, tal vez no todos sean constructivos, o por lo menos no lo son cuando pretenden ser escuchados a la vez. Entonces, así como el bíceps, podemos pensar en el cerebro como un músculo que se puede entrenar para tener menos distracción, mayor claridad y generar foco en lo que nos proponemos hacer. Esto nos va a permitir ahorrar energía y tiempo para invertirlo en otra cosa, y ese ahorro se traducirá en menos agotamiento, ya sea físico o mental, y por lo tanto mayor energía disponible. Pensemos en los procesos biológicos involuntarios. Si estamos muy mentales con algo y se activa de forma desmedida nuestro sistema de alerta, probablemente se vea afectada la digestión del almuerzo de hace unos minutos, ya que entramos en modo ahorro energético.


🔍 A veces algo enmarañado y no tan obvio tiene efectos exponenciales. Te proponemos hacer el ejercicio de observar los pensamientos, aquietarlos, y ver qué surge. Vale la pena probar

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