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Definición y perspectiva

🌊 Esta mañana temprano, para distinguir el cielo del mar hacían falta las olas. Olas que agitaran esa capa blanquecina que era el mar. Si no, todo era lo mismo. Esta mañana no me hacía falta separar las cosas. Dividirlas. Bastaba con sentir que todo se unía bajo la bruma y esos pequeños estertores, las olas, permitían distinguir por unos instantes una materialidad de otra (mar, de cielo). Mañana de comunión, todo era casi lo mismo.


🌞 El mediodía fue de los contornos nítidos. De diferenciación. Arena, mar, cielo, espuma. Todo separable, ordenable, reconocible, nombrable. El pensamiento era claro, las emociones tangibles y acomodables, el cuerpo tenso y vital por el frío del mar. Sí, nos metimos al mar en junio. Y salimos chillando como pájarxs humanxs. Mediodía de contornos nítidos, ideas claras, levedad.


🔥 Durante la tarde las cosas se mezclaron. El cuerpo sintió el calor del hogar, lo manso de la comida, los rayos de sol entrando por la ventana: el sopor de la siesta. Pero aun así prevalecían los contornos, sabíamos quién era quién y qué era qué. Tarde de presencias, sin notoriedades.


💫 Recién volvimos de la caminata por la playa. Vimos el atardecer sobre la tierra (anteayer vimos el amanecer sobre el mar). Y acá, mientras escribo, pienso en lo parecida que soy a mí misma constantemente y lo diferente que soy a mí misma cada vez. ¿Contradicción? Quién sabe. A veces pienso en el esfuerzo que hacemos por definirnos, saber quiénes somos, entender qué queremos; ¿será por ahí?


💥 Está oscuro y se escucha el mar. El mar que es todo. Hay un poema de Borges que se llama El mar, que solemos recitar de memoria cuando andamos por la playa. Una parte dice: Quien lo mira lo ve por vez primera, siempre. Con el asombro que las cosas elementales dejan, las hermosas tardes, la luna, el fuego de una hoguera. Diría que es necesario mirarnos más por vez primera, no tanto nuestra personalidad, sino esa condición de animalito mortal transitando su vida. Tal vez vernos de esa manera nos dé otra perspectiva, o tal vez, simplemente, nos podamos acariciar por unos instantes la cabeza, como quien acaricia a un perro, para después seguir camino.


✍🏽 Fragmento de nuestro mail semanal escrito por @gagliardinil 📷 foto de Lucia y el mar, sacada por nuestra querida @juliwertheimer

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