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Un poco más allá

🚶🏽‍♂️Herzog, además de hacer pelis, escribe, y entre sus libros tiene uno muy hermoso que se llama Del caminar sobre hielo. Se trata de un diario donde relata una caminata que hizo de Múnich a París, saliendo el 23 noviembre del año 1974 y llegando el 14 de diciembre de ese mismo año.

🤓 Cuando leí ese libro me propuse hacerlo de un tirón, sin parar, como su caminata; sostenerlo de principio a fin, transitarlo. Empezar y seguir hasta llegar con Herzog a París.

💥 Este mes estamos hablando de técnicas corporales. Las técnicas corporales tienen algo de heroico, de desplazar el borde de nuestras posibilidades, de aprender a quedarnos un poco más del tiempo “esperado", ver qué pasa en esos instantes que siguen al momento conocido. Para eso hay que, de cierta manera, distribuir la fuerza en el tiempo. No ir corriendo a París, caminar…

🎥 La contratapa del libro cuenta el motivo de la decisión del cineasta:

A fines de noviembre de 1974 me llamó un amigo desde París y me dijo que Lotte Eisner estaba muy enferma y que probablemente moriría, a lo que yo dije que eso no podía ser, no en este momento, el cine alemán aún no podía prescindir de ella, no debíamos permitir que eso sucediera. Agarré una campera, una brújula y un bolso con lo estrictamente necesario. Mis botas eran tan sólidas y nuevas que confiaba en ellas. Tomé el camino más recto hacia París, con la firme creencia de que ella seguiría con vida si yo iba a pie. W.H.

🙃 Amo esa historia. Me fascina lo real e irreal que es a la vez.

💡 Tal vez Herzog pudo haber hecho otra cosa, pensado en Lotte, escribir una carta, salir a cenar en su honor. Pero sin embargo decidió poner el cuerpo de manera literal y poética a la vez. Cuando entrenamos técnicas corporales siento que hay algo de eso, de esfuerzo sostenido, algo de innecesario, poético, transformador, y sin lugar a duda de poner el cuerpo. Y eso hace que pasen cosas.

🔍 Hay cosas que si se hacen de un tirón suceden de un modo distinto. Una cosa es armar una técnica corporal, desarmarla, volver a probar y volver a desarmar: a esto yo llamo entrenar, aprender a hacer. Pero otra cosa es sostener, hacer de un tirón, subirse y no bajar. ¿No bajar hasta cuándo? Hasta llegar a París :). Eso requiere muchas cosas y no tantas, pero algo sí requiere seguro: distribuir la fuerza en el tiempo. Fuerza física pero también emocional y mental, para que si una flaquea, la otra pueda darle una palmadita en el hombro, o tomarla de la mano y así seguir caminando.


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